Mi ser se envenena con cada recuerdo,
con cada silencio, no puedo creer mi
gran idiotez, me asombra la forma en la
cual me cegué, tus palabras son
cuchillos que se clavan en mi imperfecto
corazón, tu victima fui, en tu juego caí
e ineptamente a ti te perdone, no odiaste
lo suficiente para amar y en mi te desquitaste,
ahora es mi turno de jugar, tu corazón explotara,
a tu peor demonio lo has de engañar, yo seré quien
a tu vida le de un final.
Como enamorada me ilusionabas y de
prostituta trabajabas destrozando así a quien
por ti su vida daba, pero por ramera mi odio despertó
y mi desprecio me hizo reaccionar, el amor murió y el
odio triunfo y así con gloria todo acabo, mientras lloraba
tu reías, ahora tu lloras y yo rió viendo que poco a poco
te dirijo al abismo.
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